You are currently browsing the tag archive for the 'trabajo' tag.
Madrugas todos los días. Te tragas el atasco matutino o la multitud en el medio de transporte de turno. Aguantas lo que te echen en tu puesto de trabajo. Sales bien avanzada la tarde. Cuando llegas a casa no tienes mucho tiempo, haces alguna tarea de casa y poco más. Y te vas a dormir. Y así cinco días a la semana.
¿Merece realmente la pena? Tanto tiempo de nuestras vidas que estamos empeñando para que nos paguen algo, en algunos casos cantidades ridículas. No te están pagando directamente por hacer algo, sino por estar en el lugar de trabajo durante x horas. Lo ideal sería poder hacer algo útil y que sea valorado en el menor tiempo posible. Piensa que pagas 15 euros por el último libro de Arturo Pérez Reverte, quien tardó un mes en escribirlo (es un suponer); ¿acaso pagarías 150 euros si hubiera tardado diez meses en vez de sólo uno?. Por eso tenemos que comenzar a desligar la relación tiempo-valor que tanto les gusta a los patronos (salvo cuando ese tiempo son horas extras, entonces no les gusta nada a no ser que sean gratuitas).
Lo ideal sería tener un sistema mediante el cual generes ingresos de forma pasiva, sin tener que estar constantemente con los cinco sentidos. Qué mejor sensación que la de estar disfrutando en cualquier lugar sabiendo que, sin hacer nada, tu cuenta corriente está incrementándose en ese momento.
Respecto al tema de la experiencia que tanto les gusta recalcar a los responsables de recursos humanos. ¿Qué #%!% es la experiencia? Si estás muchos años en el mismo puesto, estarás muchos años haciendo una tarea más o menos repetitiva, pero repetitiva al fin de cuentas. Bien, al principio tienes que aprenderlo todo, pero… ¿y después?. Hacer lo mismo una y otra vez. Nueve años con Java… ¿y si hubiera empleado esos nueve años en descubrir formas de generar dinero sin tener que estar esclavizado?.
Somos como perros amaestrados. Nos preparan para que demos la patita, nos tumbemos, rodemos y demos saltitos alrededor de nuestro amo, quien nos recompensa cada cierto tiempo. ¿Es esto lo que quieres? ¿Quieres ser siempre un “mandao”?
Por otra parte, podríamos volver al famoso discurso de Marx sobre la plusvalía. Resulta que todo lo que trabajas y generas es mucho más de lo que te pagan. Y es que hay muchas bocas que comen de ti, principalmente los patronos. Ellos harán lo que sea necesario para que sus gastos, sus impuestos y demás sean pagados con tu trabajo.
¿Cuántas veces habremos oído a alguien decir “lo mejor es ser trabajador por cuenta ajena, es lo más seguro”?. Toda esa seguridad e ingresos fijos de los que hablan pueden irse por el desagüe con sólo una palabra: despedido. Es la apuesta más arriesgada en estos tiempos de crisis. ¿No sería más seguro tener varias fuentes de ingreso propias?
Cuando trabajas por cuenta ajena te das cuenta de que el mayor gilipollas de la empresa siempre suele ser algún jefe. Y, además de tener que aguantar su estupidez, no puedes desahogarte.
SI la miseria que te pagan no es suficiente para malvivir, ¿qué se suele hacer?. Ir al jefe a pedirle un aumento; aunque más que “pedir” sería mejor decir “mendigar”. Con suerte te soltarán unas migajas, en caso contrario puede que te despidan y cojan a un becario.
Mucha gente centra su vida social alrededor de sus compañeros de trabajo. Y, cuando sale con ellos, tratan los mismos temas que en el trabajo. ¿No es mejor escoger con quién deseas relacionarte, saliendo de ese falso útero que es la cárcel de tu trabajo?.
En muchas empresas no buscan personas, sino zombies. Les dicen cómo tienen que vestirse, cómo comportarse, cómo llevar a cabo la más simple tarea… El objetivo final es que el empleado no piense por si mismo y acabe haciendo todo en base al manual de la empresa. Y harán lo necesario para que todo aquel con un pensamiento independiente no contagie a los “adaptados”.
El empleado acaba convirtiéndose en un cobarde. Todos los problemas serán por culpa de la compañía, nunca te atreverás a decirle a tu jefe lo gilipollas que es por miedo a ser despedido, y de esa forma ya estás limitando tu libertad.
Si eres uno de los “adaptados” reaccionarás ante este post de forma defensiva, pero piensa que si lo comentado anteriormente no fuera cierto no te molestaría tanto. ¿Qué alternativas hay? Piensa en lo que puedes hacer que genere un valor añadido y dale un precio justo. Inicialmente parecerá más costoso, pero a la larga lo agradecerás.
Enlace al artículo original de Steve Pavlina.
